

“Comportamientos habituales, pensamientos habituales, hábitos que se han arraigado en nosotros a lo largo del tiempo y que resultan difíciles de erradicar. Todo hábito sirve inicialmente a algún valor, de otro modo no se habría convertido en hábito. Pero los tiempos cambian y los viejos hábitos ya no nos sirven.
Mantenemos los hábitos de diversas formas. Disponemos nuestro entorno para apoyarlos. Los demás esperan de nosotros que actuemos de forma predecible y, por consiguiente, nos tratan de modo asimismo predecible, lo cual refuerza nuestros hábitos”.
Leyendo a David Fischman en su libro El camino del líder, nos recomienda que para romper esquemas hagamos habitual el cuestionar nuestros propios hábitos.
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